jueves, 12 de enero de 2017

RESEÑA HISTÓRICA


Los Tarahumaras, llamados en su propio idioma RARAMURI o “CORREDORES”, habitan los valles, barrancos y planicies de la parte oeste del Estado de Chihuahua en la Sierra Madre Occidental de México.  Al aislamiento y a lo escabroso de su lugar de origen se debe que hayan subsistido con sus propios recursos desde el tiempo de los misioneros; cuando a México aún se le denominaba La Nueva España. En los últimos tiempos, la explotación de la madera y el turismo han penetrado en la Sierra; y las artesanías Tarahumaras, no así los Tarahumaras, han llegado a ser tema de conversación familiar para los citadinos tanto de México como de los Estados Unidos. Su aislamiento es verdadero; no obstante esta situación ha permitido la preservación de la mayor parte de su vida tradicional, llena de habilidades, actividades y puntos de vista sobre el universo que parecen haber tomado su forma presente antes de 1800. Como casi todos los grupos indígenas de México, los Tarahumaras ostentan la evidencia de las intensas campañas de cristianización llevadas a cabo por misioneros católicos bajo la Corona de España. Dado su aislamiento, los Tarahumaras aceptaron menos que otros grupos indígenas de la cultura europea; así mismo adaptaron lo aceptado a sus antiguas normas y preferencias. A pesar de todo, la influencia hispánica se mantiene y se torna importante en la música y en la danza.

La danza de matachines se esparce dentro del área de Noroeste de lo que fue La Nueva España y que ahora queda dividida en ambos lados de la frontera recién impuesta entre México y los Estados Unidos. Es una danza ritual europea con detalles y sabor del “nuevo Mundo” y que encontramos entre la población indígena así como entre los descendientes españoles. Usualmente es ejecutada por dos hileras de hombres que bailan al son de la música de instrumentos del “viejo mundo” como son: las guitarras, los violines y las arpas.

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